viernes, 16 de mayo de 2008

Odisea en la cata 2

Hoy jornada completa en las excavaciones, llegando un poco tarde, a eso de las 10:30. ¡¡Pero lo cierto es que ninguno habéis cambiado la hora!! ¡¡Eran las 9:30 realmente!! En fin, que como no tenía ninguna tarea pendiente pues a la cata 1. Como no podía trabajar con a azada porque el día antes estuve en una salida de campo y estaba destrozado (aunque os lo toméis a guasa) me puse con la carretilla... y así nada interesante hasta la hora de comer. Comida, por cierto, muy rica, y a costa del Proyecto Somosaguas de Paleontología. Qué bien se come cuando no tienes que pagar, jejejejeje. Gracias por invitarme.

Sin embargo, lo bueno vino por la tarde, cuando me adjudicaron la cata 2, aunque tenía mono de explicar la geo. Hoy lo hicieron Pimen y Ángel y el primero estaba muy acojonado porque decía que no se sabía nada. Andaaaaaaaa, trolero, si tú sabes más de lo que crees. Aunque Marta y Laura querían que se lo explicase yo, no sé por qué será, ejem, ejem...

Ahora, centrémonos en la cata 2 donde, como se dijo en el post anterior, están saliendo cosas interesantes. De momento por la tarde salieron muchos huesos, entre ellos un diente de Anchitherium y en el último momento, una muela en perfecto estado de no se qué especie, así que diré que es de la especie endémica Somo Indet.

Pero lo que nadie esperaba es que a Somosaguas le acechaba un peligro, una amenaza de color negro: unas nubes grises oscuras conspiraban para aguar la fiesta a todos aquellos excavadores que con amor rebajaban el suelo en busca de fósiles. Era, para haceros una idea, como en El Señor de los Anillos, cuando sale Mordor con su cielo nublado, pero sin el Monte del Destino. El viento era tal que todos tuvimos que bajar nuestros respectivos toldos... pero algo mágico pasó en la cata 2. Juan y dos chicos más de cuyo nombre no me acuerdo seguían trabajando, aún cuando la cata estaba cubierta por el toldo (suerte que esta tiene tejadito). Decidimos pues levantar un lateral de la lona que lo cubría y sujetarlo con las patas, quedando una parte cubierta y la otra descubierta. A ver si Manuel pone alguna foto para ilustrar el momento.

Tal fue la eficacia del invento, que continuábamos excavando a pesar del chaparrón, pues ni nos mojábamos nosotros, no se mojaba la cata, ni nos enterábamos del exterior. Si tuvieron que subir a avisarnos de que parásemos porque no nos enterábamos de nada. Como el agua cae hacia un lado ni siquiera gotea. Es el invento del año. ¡¡Es el bunquer de Somosaguas!!

Por mi parte nada más, tuve que irme media hora antes y no se lo que pasaría después, pero cuando me iba en el A vi que Jaime, Carlos y Javi todavía seguían currando en la supercata en busca del contacto perdido, como Indiana Jones. ¿Qué tal les habrá ido? Espero que se animen y nos dejen alguna entrada donde lo cuenten. Volviendo con El Señor de los Anillos, me despido de todos vosotros hasta mañana como hizo el mago Gandalf: a más ver, pequeños hobbits.

La Crónica continúa...