domingo, 25 de mayo de 2008

Amphechinus, un erizo mioceno en Somosaguas


Gracias a la excelente vista de Ana Rosa y al ojo clínico de Manuel, un pequeño diente que mide menos de 4 x 5 mm ha salido del anonimato y pasa a incrementar las especies de mamíferos del Mioceno de Somosaguas y de la cuenca de Madrid.

Podéis ver en la imagen el diente que Ana Rosa encontró en la cata 2; es un segundo molar superior (M2) derecho muy gastado, al que le falta un pequeño fragmento. La foto está hecha con una máquina compacta, de modo que no vale más que para ilustrar cómo procedemos en Paleontología a la hora de identificar un hallazgo importante en el campo. Provisionalmente, medimos el ejemplar y lo comparamos con alguna publicación que tengamos a mano, en este caso la tesis de S. Baudelot (1972) sobre micromamíferos del yacimiento francés de Sansan. El ejemplar de Somosaguas corresponde efectivamente con el género de erizo Amphechinus, que vivió durante todo el Neógeno (entre -23 y -2 millones de años) en el Viejo Mundo y en Norteamérica. Posteriormente procedemos a documentar cuidadosamente todos los detalles y comparar con más poblaciones. Sólo conociendo bien la variabilidad se puede asignar a una especie determinada.

Muchas personas se asombran de que podamos identificar a un organismo a partir de una pequeña parte de su esqueleto. Ello no siempre es posible, como sabéis los que habéis excavado en Somosaguas, por la gran cantidad de fragmentos de huesos indeterminados que aparecen. Pero en el caso de los dientes de los mamíferos, hay algunas piezas dentarias que son como huellas digitales, perfectamente diagnósticas de la identidad de su propietario.

En este caso, podéis ver lo parecidos que son el erizo europeo actual (Erinaceus europaeus, ver imagen) y el erizo mioceno Amphechinus. Tienen una forma y tamaño tan parecidos que sólo se diferencian en muy pequeños detalles. La especie miocena pesaría un kilo aprox. igual que la actual.

Este animal no se conocía todavía en la región madrileña. El año 2006 publicamos una nueva especie de hamster gigante en Somosaguas (Cricetodon soriae) que tampoco se había encontrado antes en Madrid (aunque ya está apareciendo en otros yacimientos). Por tanto, sigue siendo válida la crítica que hice hace años a un trabajo que consideraba cerrado el número de especies halladas en yacimientos paleontológicos muy ricos: todos los yacimientos son susceptibles de proporcionar más especies; puede considerarse que ningún yacimiento ha agotado las especies registradas.
Por otra parte, lo mismo ocurre con los ecosistemas actuales. ¿Alguien puede asegurar que tiene un censo completo de todas las especies de un grupo de organismos en una región?