sábado, 15 de mayo de 2010

La Batalla de Húmera en nuestra jornada de Puertas Abiertas

Hoy tocaba jornada de Puertas Abiertas pero la fiesta de San Isidro ha dificultado la llegada de los visitantes pues no había casi transporte público y el Campus de Somosaguas permanecía cerrado debido a la festividad. No obstante, la total colaboración de los servicios de seguridad centrales y del campus nos ha permitido sobrellevar las dificultades sin demasiados problemas.

De hecho, poco después de llegar al yacimiento nos hemos encontrado con la alegre sorpresa de que uno de los miembros del Grupo de Estudios del Frente de Madrid (GEFREMA), Guillermo, ha sido tan amable como para acercarse al yacimiento para contarnos algunos de los hechos de la Guerra Civil que acontecieron por los campos de Húmera y Pozuelo, concretamente en lo que ahora es el Campus de Somosaguas, que fue un frente de batalla durante unos dos meses, entre noviembre de 1936 y enero de 1937. Parece ser que nuestro yacimiento estaba justo bajo las posiciones defensivas de la milicia republicana, que intentaba frenar desde el Oeste el avance de las tropas sublevadas por la Casa de Campo hacia la Ciudad Universitaria.

Con respecto a los visitantes, poco después empezaron a llegar. Y aunque no hemos tenido el nivel de asistencia de otros años, la verdad es que no ha estado nada mal. Angélica y Humberto se pudieron ocupar de todo con magnífica maestría, e incluso el hecho de que fueran grupos reducidos ha permitido que nuestra documentalista de campaña pudiera recoger algunos testimonios interesantes.

Mientras, los trabajos de excavación continuaban en Somosaguas-Norte a ritmo trepidante y con una carpeta de ubicación que echaba humo (ya hay quién piensa en que resulta necesario que haya varias carpetas...). Bajo la atenta supervisión de Blanca y Laura, los fragmentos de hueso "indet", los esmaltes de mastodonte, los dientes de rumiante y otros muchos fósiles son encontrados, ubicados y adecuadamente guardados para su posterior restauración. Y las esquirlas no se quedan sin su porción de cariño, todas ellas son amorosamente guardadas en sus sobres de cuadrícula, a la espera de que algún día llegue un estudiante de Tafonomía que esté interesado en retonar este tipo de estudios, que tan interesantes resultados sobre este yacimiento ofrecieron en el pasado.

Por su parte, en la Cata-4 la excavación prosigue sin descanso y los primeros resultados empiezan a aparecer. Aunque el número de fósiles todavía es muy reducido (con sólo un fragmento de diente de difícil identificación por su mal estado de fragmentación), sí que hay muchas nuevas observaciones de tipo geológico e incluso tafonómico que requerirán un estudio más profundo. Por ejemplo, Sole quiere tomar muestras de algunos de los huesos medio disueltos y que se encuentran asociados a las calcretas del nivel T3 (ese polvillo blanco que rezuman le resulta sumamente parecido al que ha encontrado previamente en Batallones-10). Por otro lado, Davinia estuvo recogiendo unas arcillas que podrían ser de gran interés pues, siendo T3 un nivel arcósico, hay de vez en cuando acumulaciones arcillosas de gran calibre (mucho más que un simple canto blando) cuyo origen todavía no comprendemos por completo. Está claro que este año tendremos un montón de muestras de sedimento para lavar, tamizar y triar en busca de microvertebrados.


Por su parte, en la Cata-2 se continuó rebajando sin desfallecer, a la búsqueda de más restos de gran valor científico y museístico. Tras haber extraido la mandíbula y el femur de Anchitherium, ahora la prioridad es recuperar la homogeneidad y horizontalidad del nivel que se está excavando. Eso sí, sin dejar de esperar que aparezca otra pieza interesante.

La tarde resultó sumamente tranquila, quizás por la comparación con el trepidante ajetreo que siempre conlleva la jornada matinal de Puertas Abiertas. Pero, en cualquier caso, el ambiente de la excavación no decayó ni un sólo momento, y las conversaciones fueron interesantes a más no poder.

Finalmente, antes de terminar con el día se realizó un nuevo "descubrimiento". En uno de los extremos de la Cata-4 se volvió a topar con el relleno que había propiciado su reubicación. En cualquier caso, esta ve era lo suficientemente pequeño como para que incuso pudieramos alegrarnos de encontrarlo pues nos permite inferir cuál es el recorrido del "atrincheramiento" que cruza el yacimiento... y con un poco de suerte, seremos capaces de evitarlo en el futuro.

La Crónica continua...