lunes, 20 de mayo de 2013

Salvados del Apocalipsis

Primer lunes de la campaña, con sus estudiantes recién levantados, los bocadillos recién hechos, la facultad recién barrida... las maquinas de café las acababan de encender cuando llegamos al campus a excavar esta mañana. Sol inicial, alegría consecuente, Enrique dijo al llegar - mientras mordisqueaba “un bocata de tortilla con pimiento por favor” con el que llevaba soñando todo el viaje de autobús - "¡Qué cielo!, hará bueno hasta la hora de comer”. Y, salvando una o dos nubes díscolas que trajeron sombra y brisa polar, así fue.



Trabajamos tranquilamente mientras Ana y Juan fueron a hacer networking por la universidad, identificar gerentes y pedir escaleras y ampliación del perímetro de recogida de basuras y a la 13h30, sin hallazgos sobresalientes pero con alguna pieza hermosa como un astrágalo minúsculo de mósquido, paramos a comer. Algunos estudiantes se fueron, otros nos quedamos a las lentejas, las fresas con leche y el café. Bla bla, que tal, todo bien, hasta que, apenas empezó a llegar el turno de la tarde, unas nubes negras compactas empezaron a aparecer.

Nos pusimos a excavar al tiempo que hacíamos la digestión y al tiempo que unos aires importantes mecían nuestros cabellos, brochas y huesos al viento. Subimos cuellos y apretamos bufandas y en un momento el cielo se puso negro y unas nubes antracita rozando el gris marengo estaban posadas en Madrid y empezaban a llover rugiendo. Enrique anunció el apocalipsis y mientras caía toda el agua del mundo encima del perfil de Madrid y nuestra luz se la llevaba el viento, vimos unos rayos y escuchamos a los truenos de los cielos retumbar desde el firmamento.

Próximos al Apocalipsis, pensando que al toldo se lo llevaría el huracán y que en breve tendríamos que evacuar el yacimiento ante la eventualidad del bailoteo de postes y movimiento, un estudiante anunció “esto pasa de largo” y ¡Acertó!, la tormenta se marcho a los campos y apenas cayeron unos goterones inmensos en algún cuadro y tuvimos que recolocarnos. La tarde produjo una falange de rino y acabó en sol feliz.

La incógnita de la campaña: el tiempo que hará, los apocalipsis, el frío, el calor, la bufanda, el pantalón.

La ausencia: el ipod, los cantos, nadie se lanzó a las coplas ni trajo radio todavía…


La Crónica continua...


2 comentarios:

Ana Rosa Gomez Cano dijo...

y... FELICIDADES MIRIAM!!

Laura Domingo dijo...

¡Hola chicos!
Me alegro de que el mal tiempo pase de largo en Somosaguas. Lo tenemos bien enseñado :-)
Pasadlo muy bien y sacad muchos fósiles interesantes.